Santo Domingo.-El director del Centro Nacional de Sismología, Ramón Delanoy, calificó como un mito la narrativa de que ciertos animales perciben con anticipación la ocurrencia de un terremoto, lo que podría servirle de alerta a la población del posible lugar a ser afectado.
“Lo que ocurre es que, en ocasiones, cuando se va a producir un sismo en una zona, se genera un enrarecimiento del lugar, es decir, cambia el campo magnético, hay ionización del medio, pero tendría que ser que los animales estén cerca de la zona, y si eso es así, no le va a dar tiempo a las personas de ponerse a resguardo”, dijo el experto en entrevista en el programa D´AGENDA.
El profesor Delanoy aclaró que “lo que sí sucede es que, en el caso de los perros que pueden escuchar infrasonido, y cuando se genera un sismo, varias ondas viajan por el interior de la tierra y otras por el aire; entonces, los perros pueden percibir las ondas infrasonidos, que llegan primero que las otras, pero no es que lo sienten antes de que ocurra”.
“Los animales, al igual que los seres humanos, sienten el sismo cuando está pasando, no antes de la ocurrencia del movimiento telúrico”, insistió el director del Centro de Sismología de la UASD.
Sobre las versiones que atribuyen los desplomes de edificios en Venezuela a la mala calidad de la construcción, el experto dijo que cualquier nación, con igual grado de desarrollo que el país sudamericano, que sea impactada por dos terremotos superiores a los siete grados, de manera instantánea, sufriría iguales daños, dependiendo de la zona donde se ubique.
Aseguró que el mayor daño causado en Venezuela fue el segundo terremoto, que fue más potente que el primero, y terminó de destruir lo que el primero había afectado.




