El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, descartó que los restos humanos entregados a la misión internacional desplegada en Haití correspondan a los cuatro militares salvadoreños secuestrados por pandillas haitianas el pasado fin de semana, como se había informado inicialmente a partir de fuentes vinculadas a la Fuerza de Supresión de Pandillas.
“No son nuestros hombres”, escribió el mandatario en un mensaje publicado en sus redes sociales, en el que aclaró que los restos entregados por una organización no gubernamental en el aeropuerto de Puerto Príncipe no pertenecen a los militares salvadoreños desaparecidos.
Bukele explicó que la organización había asegurado que los restos correspondían a los cuatro aerotécnicos salvadoreños, pero que posteriormente se determinó que pertenecían a otras personas.
“Una ONG entregó restos humanos en el aeropuerto, asegurando que pertenecían a nuestros cuatro aerotécnicos”, indicó.
El mandatario precisó que entre los restos se encuentran los de un niño, los de un hombre de una estatura considerablemente mayor que la de los militares salvadoreños y los de una persona que portaba parte del uniforme de un ejército extranjero.
“Entre los restos también se encontraron carnets de identificación y uniformes militares de otros países”, agregó.
Las fuentes explicaron que los cuerpos habían sido entregados a la misión internacional por una empresa privada denominada Hero Client Rescue, dedicada a ofrecer servicios de evacuación médica y que, según esas informaciones, había sido contratada por Estados Unidos.
Sin embargo, la declaración de Bukele descarta expresamente que los restos entregados correspondan a los cuatro militares salvadoreños.
La información inicial estaba sustentada en la presunción de identidad comunicada por las fuentes, sin que existiera confirmación definitiva mediante los procedimientos correspondientes.
Continúa la incertidumbre sobre los secuestrados
El pronunciamiento del presidente salvadoreño mantiene abierta la incertidumbre sobre el paradero de los cuatro militares, quienes fueron secuestrados tras una emboscada de pandilleros en las inmediaciones de la zona norte del Aeropuerto Internacional Toussaint Louverture, en Puerto Príncipe.
En las primeras informaciones se manejaba la posibilidad de que fueran cinco los desaparecidos y que al menos dos estuvieran heridos.
Posteriormente, el presidente Bukele confirmó el secuestro y precisó que eran cuatro los militares afectados.
A raíz del incidente, El Salvador desplegó refuerzos para participar en las operaciones de búsqueda y rescate, en medio de enfrentamientos con las pandillas que operan en la capital haitiana.
El mandatario también respondió a quienes cuestionaban las posibilidades de éxito de las operaciones salvadoreñas en Haití, expresando su confianza en que las fuerzas desplegadas lograrían imponerse a las organizaciones criminales.




