Con la imposición de ceniza en la frente de millones de fieles, este miércoles 18 de febrero comienza la Cuaresma, el período de 40 días de preparación espiritual previo a la Pascua en el calendario cristiano.
Durante las celebraciones litúrgicas, sacerdotes trazan una cruz de ceniza en la frente de los asistentes mientras pronuncian tradicionales frases como “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás” o “Conviértete y cree en el Evangelio”. El gesto simboliza la fragilidad humana, el arrepentimiento y el deseo de renovación interior.
La jornada marca el inicio de un tiempo de oración, ayuno y caridad para los creyentes. De acuerdo con la tradición de la Iglesia Católica, el Miércoles de Ceniza es día de ayuno y abstinencia de carne para los fieles entre ciertas edades, como parte de las prácticas penitenciales propias de la Cuaresma.
La ceniza utilizada en la ceremonia proviene, tradicionalmente, de la quema de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior, estableciendo así un vínculo simbólico entre el comienzo y el cierre del ciclo litúrgico.
Aunque es una celebración central para la Iglesia Católica, también es observada por otras confesiones cristianas, como la Iglesia Anglicana y la Iglesia Luterana, que mantienen tradiciones similares en distintos países.
El Miércoles de Ceniza no tiene una fecha fija en el calendario, ya que depende de la fecha de la Pascua. Se celebra 46 días antes del Domingo de Resurrección, y su conmemoración varía cada año entre febrero y marzo.
Con este día, los creyentes inician un camino de preparación que culminará en la Semana Santa, una de las celebraciones más importantes del cristianismo.




