Como parte de una jornada dedicada a celebrar 119 años de gloria y tradición, el Club Atlético Licey rindió un homenaje especial a las grandes figuras que han contribuido a engrandecer la emblemática organización deportiva, bajo el concepto “Licey Legends”.
La celebración tuvo como uno de sus momentos más significativos la reunión de más de 20 antiguas glorias de los Tigres del Licey, en un emotivo reconocimiento a quienes, con su talento, entrega y pasión, dejaron una huella imborrable en la trayectoria del conjunto azul.
La ceremonia conmemorativa inició con palabras de apertura sobre el significado de los 119 años de historia del club, a cargo de la histórica voz azul Luis Beltrán, seguidas de un desfile especial en el que las leyendas homenajeadas fueron presentadas individualmente, resaltando sus respectivas trayectorias y aportes a la organización.
Estuvieron presentes las glorias azules José Offerman, Dámaso Marte, Pedro Liriano, Salomón Torres, Melquiades Torres, Ramón Martínez, Juan Carlos Cruz, Manny Martínez, Manny Aybar, Vladimir Pérez, Carlos Pérez, Mélido Pérez, Víctor Marte, Silvestre Campusano, Bernardo Brito, Yorkis Pérez, Jorge Sosa, Yhency Brazobán, Cristian Guzmán, Erick Aybar y Ramón Ortiz.
El presidente del Club Atlético Licey, Miguel Guerra Armenteros, junto a la madrina del equipo, Noah Yunen, encabezaron la entrega de placas de reconocimiento a cada una de las figuras distinguidas. El vicepresidente del club, Domingo Pichardo y el director, Tancredo Aybar, también estuvieron presentes en la actividad. El acto continuó con una fotografía histórica que reunió a las antiguas glorias, los jugadores del equipo actual y las autoridades del club, junto al tradicional bizcocho conmemorativo, diseñado este año bajo el concepto “Licey Legends”. La jornada culminó con la interpretación del himno nacional por parte de la Agrupación Coral de la Universidad APEC.
Celebración junto a la fanaticada
Los fanáticos pudieron disfrutar de un pre-show protagonizado por Altice y El Tiguerito. Durante el encuentro, los asistentes disfrutaron de diversas dinámicas, concursos, rifas, obsequios y premios cortesía de los patrocinadores de la organización, como parte de una experiencia especial concebida para compartir con los seguidores el orgullo de pertenecer a la familia liceísta.
Al concluir el partido, el club celebrará su tradicional fiesta de aniversario, un espacio de confraternidad que reunirá a jugadores, antiguas glorias, directivos, invitados especiales y fanáticos. La actividad contará con presentaciones artísticas y entretenimiento musical, en un ambiente de alegría y celebración por un nuevo año de historia del Glorioso.
El 119 aniversario del Club Atlético Licey representa un encuentro entre el pasado y el presente de una organización que ha construido su legado a través de generaciones. La jornada “Licey Legends” constituye un reconocimiento a quienes han sido protagonistas de esa historia y a la fanaticada que ha mantenido viva, a lo largo del tiempo, la pasión por los Tigres.
Sobre la fundación del Club Atlético Licey
La historia del Club Atlético Licey se remonta a la noche del 7 de noviembre de 1907, cuando, por invitación de don Vicente María Vallejo, un grupo de entusiastas del béisbol se reunió en su residencia, ubicada en la calle El Conde número 85, con el propósito de constituir una nueva organización que pudiera competir con los entonces existentes clubes Ozama y Nuevo Club.
En aquella memorable reunión participaron Luis Fiallo, Pichán Vallejo, Luís Castillo, Cancún Pou, Salvador Piñeyro, Álvaro Álvarez, Tutú Martínez, Ángel Mieses, Chicha Mueses, Federico Fiallo, Arturo Perdomo, Vicente Vallejo, Luís Vallejo, George Pou, Bi Sánchez, Virgilio Abreu, Alberto Peña, Arturo Nolasco y Tulio H. Piña, entre otros destacados beisbolistas de la época.
Aunque el club quedó formalmente constituido aquella noche, sus fundadores no lograron determinar de inmediato el nombre que identificaría a la nueva entidad, debido a que buscaban una denominación de cinco letras. Días después, Pancho Fiallo, hermano de Luís Fiallo y residente en Moca, sugirió el nombre en honor a un pequeño arroyo llamado Licey, ubicado en la región del Cibao, entre Moca y La Vega. El nombre fue adoptado definitivamente y, desde entonces, se convirtió en símbolo de tradición, identidad y grandeza del béisbol dominicano.




