La verdad, era cuestión de tiempo.
Shohei Ohtani conectó su primer jonrón de la temporada en el tercer episodio del juego inicial de la serie del viernes contra los Nacionales. El cañonazo de tres carreras hacia el jardín derecho empató el encuentro 3-3, antes de que Mookie Betts pusiera arriba a los Dodgers con su propio bambinazo de dos anotaciones. Las cinco carreras que los Dodgers anotaron en esa misma tercera entrada fueron más de las que habían sumado en cuatro de sus primeros seis juegos de la temporada.
Durante sus primeros seis juegos, Ohtani se embasó a un ritmo de .423, pero bateó de 18-3 en el plato -- todos sencillos. Fue apenas la tercera vez en su carrera en MLB que se había ido sin vuelacercas en seis o más juegos para abrir una campaña (también en el 2022 y el 2024).
Con un gran swing, Ohtani le puso fin a la sequía. Después de poncharse sin tirarle en su primer turno al bate contra el derecho de los Nacionales, Miles Mikolas, Ohtani atacó el segundo pitcheo que vio en su siguiente visita al plato -- un cambio de velocidad en la parte baja de la zona -- y lo haló para un batazo proyectado por Statcast a 401 pies hacia las gradas de los jardines que salió a 109.5 millas por hora.
Ohtani extendió su racha de juegos embasándose a 38, la cadena activa más larga en las Grandes Ligas. La multifacética superestrella también posee la cadena más larga sin permitir carreras entre los abridores (22.2 episodios), un logro único para un jugador único.
Después de completar seis tramos en blanco en su debut como lanzador de la temporada contra los Guardianes el martes, Ohtani expresó cierto descontento con su lento inicio en el plato.
“He podido llegar a las bases, y eso es algo bueno”, expresó Ohtani. “Pero en los pitcheos a los que debería estar haciéndoles daño, no soy del todo capaz de hacerlo en la medida en que debería. Esa es la parte con la que no estoy muy contento”.
Ohtani no era el único jugador de los Dodgers teniendo dificultades en la parte alta de la alineación. Al comenzar la jornada del viernes, Ohtani, Kyle Tucker, Betts y Freddie Freeman se combinaron para batear .172/.287/.276 en seis juegos. A varios otros titulares de la alineación no les iba mucho mejor, con el cubano Andy Pagés siendo la notable excepción.
Puede ser fácil tanto para los equipos como para los fans reaccionar de forma exagerada a los resultados al principio de la temporada, cuando el tamaño de la muestra de turnos al bate es tan pequeño que los promedios de bateo pueden subir o caer en picada en un solo día. Los Dodgers no estaban contentos de no estar rindiendo al nivel de su potencial ofensivo, pero no veían razón para hacer algo precipitado, como cambiar su 1-2 de Ohtani y Tucker en la cima de la alineación.
“En este momento, no están haciendo buenos swings, así que no se ve muy bien”, mencionó el manager Dave Roberts antes del juego del viernes. “Pero todavía le voy a dar algo de tiempo y ya veremos. Ciertamente con ambos muchachos, su historial habla por sí solo. Así que no voy a hacer un ajuste, a hacer un cambio tan rápido”.
Muchas cosas pueden cambiar en cuestión de innings. Después de los cuadrangulares de Ohtani y Betts ante Mikolas, Pagés y Freeman también se la sacaron al abridor de los Nacionales en el cuarto y quinto episodio, respectivamente. Y de repente, la alineación de Los Ángeles volvió a ser tan peligrosa como se suponía que debía ser.




