Antes de que Nicolás Maduro fuera capturado a inicios de enero por fuerzas estadounidenses, Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez, ambos figuras clave del régimen, habrían mantenido contactos secretos con funcionarios de Estados Unidos y de Catar, según reporta The Guardian, citando a cuatro fuentes con conocimiento de las conversaciones.
Delcy, entonces vicepresidenta, prometió en otoño de 2025 colaborar con lo que surgiera luego de la caída de Maduro. Según una fuente citada por el medio británico: “Delcy estaba comunicando: ‘Maduro tiene que irse’. Ella dijo: ‘Trabajaré con lo que sea que surja después’”.
Los contactos se intensificaron tras una llamada directa entre Donald Trump y Maduro en noviembre, donde el mandatario estadounidense exigió su salida inmediata, oferta que fue rechazada por líder chavista. Sin embargo, según The Guardian, Delcy Rodríguez continuó dialogando con emisarios estadounidenses, lo que fue visto como una vía para garantizar la transición sin caos.
Incluso Marco Rubio, actual secretario de Estado, llegó a considerar la opción de Delcy como viable para evitar un colapso institucional en Venezuela.
Apoyo catarí y negociación tras bambalinas
Rodríguez también habría contado con el respaldo de Catar, país con fuertes vínculos tanto con Estados Unidos como con ella personalmente. Las gestiones diplomáticas de Doha incluyeron el uso de su influencia en la Casa Blanca para facilitar el canal de diálogo con Washington.
Además, desde octubre, Rodríguez habría intentado ofrecerse como jefa de un gobierno de transición si Maduro aceptaba exiliarse. Aunque ese plan fracasó en su momento, las fuentes consultadas aseguran que Delcy nunca se negó a colaborar con Estados Unidos, siempre y cuando no se tratara de un derrocamiento activo del presidente.
Acuerdos en paralelo: petróleo, deportaciones y estabilidad
Las conversaciones también habrían incluido acuerdos sobre la repatriación de migrantes venezolanos, la liberación de presos políticos y temas vinculados a la industria petrolera. Según fuentes allegadas, Delcy Rodríguez era vista como “la más comprometida con trabajar con el petróleo estadounidense”.
Uno de los principales impulsores de esta postura fue Mauricio Claver-Carone, exasesor de Trump para América Latina, quien sirvió como enlace con los Rodríguez.




