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PRSC pide a Núñez Collado asumir labor mediador reformas políticas

viernes, 1 julio 2016 - Comentarios
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Redacción
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El presidente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Federico Antún Batlle (Quique), solicitó a monseñor Agripino Núñez Collado volver asumir su “invaluable labor” de mediador ante la necesidad de impulsar reformas políticas que garanticen un pacto político que permita la participación democrática y el equilibrio entre las fuerzas que gravitan en el país.

En una comunicación, Quique Antún explica que están convencidos de la necesidad de un escenario de diálogo en que converjan todos los actores de las fuerzas vivas de la nación, como los partidos políticos, las Iglesias, las universidades, la Sociedad Civil, y los sectores organizados del accionar social, político y económico.

“Nuestra sociedad no puede continuar por los senderos a que ha sido inducida, no es posible, así se sepultan los intentos de nuestra anhelada democracia. Nuestro país necesita una reingeniería que lo sitúe en capacidad de reencausarse, de retomar los caminos que dejó atrás, y esa reingeniería debe ser en nuestras instancias políticas, en el manejo del gobierno, el Congreso, la Justicia;  concretamente,  las Altas Cortes y sus dependencias, que de continuar el camino que transitan,  sucumbirán para desgracia de todos”, agregó.

Señaló que de manera principal e inmediata, “nuestra sociedad necesita abocarse a las reformas políticas que le garanticen un pacto entre las partes, que permitan la participación democrática y el equilibrio entre las fuerzas que gravitan en la sociedad”.

“Las tareas primarias serían: elaborar una nueva Ley Electoral que incluya verdaderas garantías electorales, y una Ley de Partidos que garantice la democracia interna de las organizaciones. Asimismo, es prioritaria la conformación de una Junta Central Electoral y un Tribunal Superior Electoral independientes, sin las influencias partidarias que hoy gravitan sobre esas dos instancias”, concluyó el presidente de los reformistas.

A continuación la carta íntegra del ingeniero Quique Antún a monseñor Agripino Núñez Collado:

30 de junio de 2016

Monseñor

Agripino Núñez Collado,

Su Despacho.

Apreciado Monseñor:

A nombre de la dirección y militancia del Partido Reformista Social Cristiano tenemos a bien formularle lo siguiente: Es una apreciación generalizada que las elecciones recién pasadas fueron las más traumáticas que recuerda la historia dominicana a partir de la caída de la tiranía. Desde entonces, hace más de medio siglo, los procesos electorales de la naciente democracia dominicana han sufrido duros embates, pero ninguno tan desgarrador como el que nos ha golpeado en este proceso que aún no concluye.

Las coincidencias de los informes de la OEA, UNASUR, FINJUS, Centro Juan Montalvo, Participación Ciudadana y de otras organizaciones y personalidades nacionales y extranjeras evidencian que el proceso electoral fue un caos sin precedentes. Pero no se trata de un hecho aislado, es la consecuencia de la enorme descomposición que sufre la sociedad dominicana a todos los niveles tanto en el manejo de la cosa pública, como en el del Estado, en el Congreso, en las municipalidades, la justicia en todas sus dimensiones y en la misma sociedad que luce corroída. La justificada desconfianza mostrada por el CONEP al sistema electoral en su conjunto, nos dice que hemos tocado fondo y que hay que buscar soluciones.

Al día de hoy, ya no existe el liderazgo que servía de muro de contención a las exacerbaciones en una u otra dirección que se producían en términos políticos, sociales o gremiales. Peor aún, los poderes del Estado están bajo el mando de un partido que pretende convertirse en “único”. Maneja a su antojo: El Congreso, La Suprema Corte de Justicia, El Tribunal Constitucional, El Tribunal Superior Electoral, La Junta Central Electoral, Una parte considerable de la prensa y los medios de comunicación, y ha convertido la asistencia social a los más pobres en un mecanismo de control absoluto de esas enormes masas desposeídas.

La democracia como tal, que conocemos desde los albores de nuestra civilización, tanto en Grecia como en Roma y el fortalecimiento que le dio el Cristianismo, sucumbe en nuestra sociedad bajo el imperio insaciable de quienes lo quieren todo. Ya no existe el contrapeso necesario entre el gobierno  y las fuerzas que demandan participación y respeto al derecho ajeno, ya no hay límites a la imposición arbitraria, ya se van perdiendo hasta las formas de convivencia pacífica, y encima, una ola de delincuencia que pone en riesgo de zozobra a la sociedad dominicana.

Es ahí y ahora que este pueblo necesita nueva vez de esa invaluable labor de mediador que Usted llevó a efecto durante largos años. Nuestra solicitud es que  Monseñor Agripino Núñez Collado abandone el retiro que él mismo se ha impuesto y vuelva a asumir el valioso protagonismo que culminó con tantos éxitos en el pasado, que sea el anfitrión de esa mesa de reflexión, de crítica y de propuestas.

Todos, absolutamente todos, estamos convencidos de la necesidad de un escenario de diálogo en que converjan todos los actores de las fuerzas vivas de la Nación: Partidos Políticos, las Iglesias, las Universidades, la Sociedad Civil, los sectores organizados de nuestro accionar social, político y económico, en fin, todo el que tenga algo que decir y desee escuchar a los demás.

Nuestra sociedad no puede continuar por los senderos a que ha sido inducida; no es posible, así se sepultan los intentos de nuestra anhelada democracia. Nuestro país necesita una reingeniería que lo sitúe en capacidad de reencausarse, de retomar los caminos que dejó atrás, y esa reingeniería debe ser en nuestras instancias políticas, en el manejo del Gobierno, el Congreso, la Justicia;  concretamente,  las Altas Cortes y sus dependencias, que de continuar el camino que transitan,  sucumbirán para desgracia de todos.

De manera principal e inmediata, nuestra sociedad necesita abocarse a las reformas políticas que le garanticen un pacto político entre las partes, que permitan la participación democrática y el equilibrio entre las fuerzas que gravitan en la sociedad.

Las tareas primarias serían: Elaborar una nueva Ley Electoral que incluya verdaderas garantías electorales, y una Ley de Partidos que garantice la democracia interna de las organizaciones. Así mismo, es prioritaria la conformación de una Junta Central Electoral y un Tribunal Superior Electoral independientes, sin las influencias partidarias que hoy gravitan sobre esas dos instancias.

Hay en agenda muchas necesidades y proyectos de pactos de gran importancia, pero lo fundamental, lo vital, es que reencausemos el proyecto democrático de nuestra Nación, porque sin ese logro lo demás de nada sirve,  ni es posible.

Ese es el papel que esperamos de usted y que le solicitamos, sabemos que en sus manos será posible porque tiene la fuerza moral para hacerlo.

Dios y la posteridad sabrán recompensarlo.

Con todo respeto, un fuerte abrazo,

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