Bajo una lluvia persistente y ante miles de personas reunidas en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, Ezequiel Molina Rosario advirtió sobre el deterioro social, la violencia, la corrupción y la falta de responsabilidad de las instituciones en República Dominicana.
Durante la edición número 62 de La Batalla de la Fe, el pastor centró su discurso en problemáticas que atraviesan a toda la sociedad, señalando que el país enfrenta consecuencias graves si continúa normalizando la injusticia, el abandono familiar, la impunidad y el uso del poder sin rendición de cuentas.
El líder evangélico hizo referencia al pasaje bíblico de Apocalipsis 20:11-15, que describe el juicio final ante el “gran trono blanco”, un escenario que, según explicó, simboliza el momento en que toda la humanidad sin distinción de rango, poder o riqueza deberá rendir cuentas por sus acciones.

Molina Rosario planteó que la sociedad contemporánea ha creado innumerables fechas conmemorativas para casi todos los ámbitos de la vida humana el Día de la Mujer, del Niño, del Trabajo, de la Salud, de diversas enfermedades, profesiones y causas, pero ha excluido deliberadamente a Dios del calendario colectivo.
“Hay días para todo, pero ¿dónde está el Día de Dios?”, cuestionó el pastor, señalando que esta omisión responde, en su visión, al predominio del humanismo, una corriente que coloca al ser humano como centro absoluto y prescinde de la dimensión divina.
Aclaró que, desde la perspectiva bíblica, el “Día de Dios” no se limita a una jornada de 24 horas, sino que representa un momento histórico y definitivo, un tiempo señalado por Dios para ejercer justicia, premiar y castigar según las obras de cada persona.

Lecciones históricas
Durante su mensaje, Molina Rosario hizo un recorrido por varios acontecimientos históricos que, a su juicio, marcaron puntos de inflexión para la humanidad, como la Reforma Protestante de 1517, la Revolución Francesa, las guerras mundiales, el alunizaje de 1969 y los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Estos hechos, explicó, evidencian que existen “días” que transforman el rumbo de las sociedades, pero insistió en que ninguno se compara con el impacto del Día de Dios, el cual describió como inevitable, sorpresivo y definitivo.
Citando al apóstol Pablo y a Jesucristo, recordó que nadie conoce el día ni la hora en que ocurrirá, y que llegará “como ladrón en la noche”, sin previo aviso.
Violencia, abandono y corrupción
Uno de los segmentos más extensos y contundentes del sermón estuvo dedicado a las problemáticas sociales, donde el pastor asumió un tono crítico frente a realidades que, según afirmó, colocan a la sociedad bajo juicio.

Molina Rosario cuestionó duramente el abandono familiar, señalando a padres irresponsables que engendran hijos y luego los dejan a su suerte, contribuyendo a la delincuencia y al deterioro social.
“¿Por qué destruiste el hogar que Dios te concedió?”, planteó como una de las preguntas que, dijo, deberán responderse en el Día de Dios.
También se refirió a niños que crecen en las calles, limpiando vidrios o expuestos a la violencia, y afirmó que la sociedad no puede desentenderse de esa realidad.
En otro momento, abordó el tema de la violencia homicida, asegurando que quienes quitan la vida a otros ya sea en el ámbito criminal, doméstico o social tendrán que rendir cuentas ante un juez superior, aun cuando logren evadir la justicia terrenal.
Duras críticas a políticos, jueces y legisladores
El mensaje incluyó una severa advertencia dirigida a gobernantes, políticos, jueces, fiscales y legisladores, a quienes recordó que el poder que ostentan es un privilegio otorgado por Dios y por el pueblo.




