Poco después de que fiscales federales de Estados Unidos anunciaran cargos contra el expresidente Raúl Castro por el derribo en 1996 de aeronaves operadas por exiliados de Miami, ciudadanos cubanos rechazaron que un proceso judicial se convierta en una excusa para una intervención, aunque reclamaron negociaciones que conduzcan a mejoras en el país caribeño.
Los medios de prensa estatales que suelen tardar días en reportar noticias sensibles desde Estados Unidos sobre Cuba difundieron de inmediato esta vez la decisión de emitir una orden de arresto contra Castro, de 94 años, anunciada por el secretario de Justicia interino Todd Blanche en Miami.
La administración del presidente Donald Trump incrementó la presión sobre el gobierno cubano desde comienzo de año, tanto con una retórica que no descartó la intervención militar, como con un cerco petrolero que ha dejado a la isla semiparalizada y a su población con f uertes carencias de suministros básicos.
Además, el gobierno estadounidense usó una acusación judicial contra el entonces presidente Nicolás Maduro –-un fuerte aliado de la isla– para intervenir en Venezuela, el puntapié inicial en la actual coyuntura contra la isla.
“Raúl Castro es un expresidente y el que está ahora es otro… no creo que haya que buscar una persona para enjuiciarla para que Cuba cambie”, dijo a The Associated Press Debrezei Barreras, una ama de casa de 43 años y madre de una niña.
La AP habló con una decena de personas y salvo un par de ellas todas habían escuchado incluso en días previos los rumores sobre las intenciones contra Castro por parte de Estados Unidos en redes sociales.
Barreras aseguró que no está de acuerdo con una acción directa de Estados Unidos a la isla bajo ninguna excusa.
“Una intervención básicamente militar puede hacerles daño a los cubanos. No creo que sea conveniente. Lo que sí creo que es conveniente es que se pongan de acuerdo ambos estados y que lleguen a acuerdos para que entonces Cuba pueda salir de esta crisis”, expresó Barreras.




