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Lenín Moreno se impone en Ecuador, pero habría balotaje

domingo, 19 febrero 2017 - Comentarios
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Redacción
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Al parecer, los ecuatorianos tendrán que esperar otras seis semanas antes de saber el nombre de su próximo presidente. Con un 51% de los votos escrutados, el oficialista Lenín Moreno se imponía esta noche con el 38,26% de los sufragios a su principal rival, el conservador Guillermo Lasso, que lograba el 29,86%. Pero la diferencia no le alcanzaba para evitar la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Ecuador.

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Para evitar el balotaje, que se celebrará el próximo 2 de abril, Moreno necesitaba sacar más del 40% de los votos y una diferencia de al menos diez puntos porcentuales sobre Lasso. Hasta ahora, el ex vicepresidente de Rafael Correa no cumplía con ninguno de los dos requisitos.

“Hemos ganado las elecciones en justa lid”, había dicho Moreno cuando se cerraron las urnas, basándose en los resultados de varios sondeos a pie de urna que sí le daban la ventaja suficiente como para llegar a la presidencia sin segunda elección. A su turno, usando otros sondeos, su rival Lasso había anunciado desde la tarde su participación en el balotaje, donde espera el apoyo del resto de candidatos para lograr “una unidad mucho más amplia”.

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Fuera de carrera y respetando el lugar que le daban las encuestas, la tercera posición era para Cynthia Viteri (15,4% de los votos), con posturas políticas y económicas más cercanas a las de Lasso.

Los ecuatorianos también eligieron hoy a sus representantes en la Asamblea Nacional (la única cámara legislativa del país) y respondieron “sí” o “no” al referéndum convocado por Correa para decidir si el ejercicio de la política era o no incompatible con las cuentas en paraísos fiscales. Por ahora, no hay datos preliminares para ninguna de esas dos votaciones.

La jornada electoral se desarrolló con normalidad. En Quito, la nota de color la dio el presidente saliente Correa, que luego de diez años de gobierno fue llevado en andas hasta su colegio electoral por simpatizantes de Alianza País, su partido y el de Moreno. “Me voy con la satisfacción del deber cumplido”, dijo Correa al comienzo de la jornada electoral.

Además de los 12,8 millones de ecuatorianos registrados para votar en el país, otros 378 mil ciudadanos se anotaron en el extranjero para ejercer su derecho, con España como el país de más importancia para los comicios (170.000 inscritos). “Nuestra expectativa es superar hoy el 50% (de participación). Sería alcanzar un histórico altísimo a nivel mundial de ciudadanos de un país votando en el exterior”, dijo la cónsul ecuatoriana en Madrid, Lorena Escudero.

Moreno y Lasso tienen ahora por delante la tarea de convencer a los ecuatorianos indecisos de que cada uno de ellos es el hombre indicado para resolver sus problemas. Después de una vicepresidencia enfocado en prestar asistencia estatal a los pobres con minusvalías, Moreno dijo aceptar la candidatura de su partido para mejorar la vida de niños, jóvenes y ancianos.

Tanto él como Lasso tendrán que presentar también a los votantes soluciones para los problemas económicos que aquejan al país, afectado por la debacle petrolera, por la devaluación de las monedas vecinas con relación al dólar estadounidense (la moneda oficial en Ecuador) y por los altísimos costos del terremoto que el país sufrió en abril.

El modelo de Correa, que los votantes de Alianza País esperan continuar con Moreno, combina alto gasto social, altos impuestos y alto endeudamiento. El de Lasso confía en atraer la inversión extranjera y estimular el consumo bajando los impuestos.

Por mucho que quiera, Moreno no podrá replicar el modelo de Correa. El presidente saliente gobernó con una inmejorable situación económica hasta mediados de 2014, cuando se desplomó el precio del petróleo, principal exportación ecuatoriana y 30% de los ingresos fiscales del Estado. De poco más de 100 dólares por barril, el crudo cayó hasta 20 dólares en su peor momento para ubicarse ahora en torno a los 50 dólares.

La caída de su precio causó dificultades en la cadena de pagos del Estado así como el cierre de empresas y despidos. Según estadísticas oficiales, cerca de 500.000 ecuatorianos están desempleados y 1.500.000 son subempleados. En 2007, cuando Correa inició su mandato, el número de desempleados era menor a 400.000.

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