Quizás en el pasado Cuba podía darse el lujo de competir en un torneo de clubes como la Serie del Caribe (SDC) con la base del equipo campeón de la Serie Nacional (SN). Pero el tiempo pasó y el orden de cosas dio un giro total.

En el presente es un despropósito creer que cualquier novena — incluida Ciego de Ávila, vigente campeona nacional y que estará en Santo Domingo — de las 16 que participan en la SN pueda contender con éxito en un torneo profesional del nivel de la SDC.

Sin apelar a disertaciones sobre el pasado, el equipo Villa Clara de 1993-1995 (conocida como la ‘Maquinaria Naranja’), la ‘Aplanadora’ de Santiago de Cuba (1999-2001) o los ‘Leones’ de Industriales de (2003-2004) podían pelear por cuenta propia en cualquier evento.

Esa etapa hace mucho quedó en el pasado. La emigración masiva de peloteros al béisbol profesional — según el periodista cubano Francys Romero, una de las fuentes más acuciosas y serias sobre el béisbol cubano, sólo el pasado año abandonaron la Isla más de 100 peloteros — ha desangrado al pasatiempo nacional de Cuba y no son pocos los expertos que aseguran que esta es la peor etapa en la historia de los torneos beisboleros (amateurs y profesionales) en Cuba.

La anterior es una de las razones — no la más importante: aquí los millones de dólares a los que el gobierno de la isla tendrá acceso se lleva la arrancada — por la que las autoridades cubanas se sentaron a la mesa de negociaciones con la Major League Baseball (MLB) y que les obliga a tener que armar una selección nacional para contender en un torneo de clubes, que se jugará, del 1 al 7 de febrero, en el estadio Quisqueya en la República Dominicana.

En una ocasión uno de los mejores ex peloteros cubanos de finales de los 70′ y los 80′ y que también tuvo una breve, pero destacada trayectoria como manager, definió magistralmente la situación de la pelota en Cuba: “estamos arando en el fango”.

Él (prefiero no utilizar su nombre para evitarle dolores de cabeza) no se equivocó. Cuba vuelve al torneo caribeño con una selección nacional y no con el campeón de la pasada SN. Apenas sobrevivieron 12 integrantes del equipo que conquistó el cetro en la anterior SN, mientras que se convocaron a 16 refuerzos.

Cuando Heriberto Suárez, comisionado nacional de béisbol, anunció la nómina a la SDC explicó que este equipo es el resultado de una preselección de 42 jugadores conformada antes del inicio de la SN “que fueron monitoreados, igual que el equipo avileño durante toda la temporada, incluida sus participaciones en torneo internacionales u otras ligas”.

O sea, desde un inicio se sabía que asistiría a Santo Domingo la selección nacional.

El colega Michel Contreras reflejó su parecer en su columna del sitio Cubadebate: “Ciego de Ávila ganó el campeonato nacional, pero como era de esperar es el equipo Cuba el que estará en la Serie del Caribe. Más de lo mismo. Como cuando desmantelamos a Villa Clara y Pinar del Río, cegados por el afán de la victoria a toda costa”.

¿Qué trae Cuba a la SDC?

Salvo contadas excepciones, en la nómina de Ciego de Ávila están los mejores peloteros que todavía juegan en Cuba. Sobresale José Adolis García, hermano del utility de los Atlanta Braves Adonis Garcia. García, de 22 años y que debutó en 2011, juega los jardines y posee las cinco herramientas; en el entorno de la Isla es considerado como la próxima gran estrella del béisbol cubano. De hecho, tras los Juegos Panamericanos de Toronto, hubo rumores de que los Gigantes de Yomiuri estaban interesados en él. En la actual temporada tiene una línea ofensiva de .308/.393/.520.

El jugador de cuadro Lourdes Gourriel (22) y el primera base y jardinero Guillermo Áviles (23) son las otras dos piezas jóvenes de enorme proyección que en cualquier momento podrían estar camino al béisbol profesional.

De los consagrados se mantienen en el grupo el toletero Alfredo Despaigne, quien ya ha jugado par de temporadas en el exigente béisbol japonés, y el infilder Yulieski Gourriel, un veterano del I Clásico Mundial (2006) y que se rumora puede convertirse en el primer pelotero que juegue en las Mayores con la total aprobación del gobierno cubano.

El mentor del equipo, Roger Machado, reveló en una entrevista que todavía no tiene orden al bate definido pero los titulares podrían ser: C Yosvani Alarcón, 1B Ariel Borrero, 2B Raúl González, 3B Yulieski Gourriel, SS Yorbis Borroto y en los jardines estarían Lourdes Gurriel, Stayler Hernández y José Adolis, con Despaigne como designado”.

Cada uno de los integrantes de esta hipotética alineación ha sido miembro de la selección nacional en algún momento, y varios repiten de los Juegos Panamericanos y el Premier 12.

Ciego de Ávila buscará refrendar el título que conquistó Pinar del Río el pasado año en San Juan, Puerto Rico, cuando se coronaron por primera vez en 55 años y al año siguiente de reincorporarse al torneo, que nació en 1949 y en el cual Cuba dominó ampliamente — ganó 7 de las primeras 12 ediciones — hasta que en 1961 el gobierno de Fidel Castro prohibió el béisbol profesional.

 A juzgar por los nombres mencionados por Machado, el equipo es bastante rápido, salvo las excepciones de Borrero y Despaigne, aunque carece de pegada ofensiva, problema que ha golpeado a los equipos cubanos en los últimos eventos internacionales debido a que en la SN son contados los lanzadores que sobrepasan las 90 millas y cuentan con un repertorio “decoroso”.

“Los juegos se ganan por carreras anotadas y si en los últimos años nos ha costado mucho construir esas carreras, entonces no hay razón para alarmarse si ven tocar la bola a Borrero, Despaigne o a Yulieski. Ahora, si analizamos que casi todos los integrantes andan por encima de los 290 de average en la actual Serie Nacional, con versatilidad en su desempeño, es difícil que no podamos construir carreras”, aclaró sobre el tema de la falta de productividad.

Entretanto, el picheo no luce muy profundo debido a las ausencias por lesión y bajo rendimiento de Freddy Asiel Álvarez y Yosvani Torres, principales abridores de Cuba en los últimos torneos internacionales. Los que quedan con mayor cartel son el abridor Vladimir García y los relevistas Liván Moinelo, Miguel Lahera y José Ángel García.

Damián L. Delgado Averhoff,