NUEVA YORK — Durante el transcurso de más de dos décadas, Manny Pacquiao le dio una razón al pueblo filipino para que lo animaran cada vez que llevó la bandera del país asiático al cuadrilátero. El próximo 9 de abril en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, uno de los grandes peleadores que ha dado el pugilismo mundial se despedirá de sus compatriotas luego de su combate contra Timothy Bradley.

Pacquiao colgará los guantes para dedicarse entonces a la candidatura para el Senado de su país y así cumplir su único deseo de ayudarlos.

El guerrero de 37 años, que en 2010 arrancó su ambición política cuando obtuvo casi 67 por ciento del voto para convertirse en el congresista del distrito de Sarangani, peleará por primera vez desde su pésima actuación ante Floyd Mayweather Jr. el pasado 2 de mayo de 2015 en Las Vegas, una derrota por decisión unánime que desafortunadamente fue marcada por su decisión de no revelar adecuadamente su lesión en el hombro derecho.

Pacquiao (57-6-2, 38 KO), que estuvo junto a Bradley en el Theater de Madison Sqaure Garden la tarde del jueves, donde se llevó a cabo la segunda rueda de prensa promocional para el combate pautado para 12 asaltos que será televisado bajo el sistema PPV de HBO, confirmó sentirse recuperado al cien por ciento del desgarre que sufrió en el maguito derecho cada vez que era cuestionado.

“Decidí retirarme porque he estado en el boxeo más de 25 años y creo que tengo otra gran responsabilidad, una gran responsabilidad en mi país”, afirmó Pacman, quien buscará la forma de arrebatarle a título peso welter de la OMB que ostenta Bradley.

“Estoy feliz por haber hecho eso, ayudar a la gente. Recuerdo que cuando entré en el boxeo, entré en el boxeo porque quería ayudar a mi madre, a mi familia, y ahora termino mi boxeo porque quiero ayudar a mi país”.

Con tan sólo 14 años, Pacquiao abandonó sus estudios en la escuela preparatoria para trabajar y darle apoyo económico a su madre, que luchaba para mantener a sus seis hijos. A los 16 años, inició su carrera boxística profesional el 25 de enero de 1995 ante su compatriota Edmund Enting Ignacio, una victoria por decisión unánime que sirvió como la base para el futuro Salón de la Fama.

En varias ocasiones durante su rueda de prensa, Pacman reiteró que su retiro en ningún momento había sido dictado por los resultados que recibió en el anticipado evento que fue su duelo con Mayweather Jr. ni por la lesión que se le presentó en el maguito derecho.

“Mi hombro está al cien por ciento saludable. Puedo pelear. Por eso es que tengo una última pelea antes de que me retire porque quiero demostrarle a la gente que quiero concluir mi carrera como un ganador. Quiero ganar mi última pelea”, aseveró Pacquiao, que llevaba una cadena de tres victorias antes de su revés contra Mayweather Jr.

“Es difícil pero no vas a estar todo el tiempo en la plenitud. Estoy envejeciendo y tengo que darle la oportunidad para que los otros púgiles hagan su nombre en el boxeo”, prosiguió el estelar filipino, que ganó ocho cetros mundiales en ocho pesos diferentes. “Por supuesto que se siente triste pero es la realidad. Obviamente esto me hará falta, la gira de la rueda de prensa, el campamento de entrenamiento y la pelea”.

Pacquiao, que cayó ante Bradley (31-1-1,13 KO) en una controversial decisión dividida en junio de 2006 antes de arropar la victoria en la segunda vuelta con decisión unánime en abril de 2014, desea apaciguar los analistas y aficionados con una victoria que desempate esta trilogía, que sin lugar a dudas nunca se pudiera comparar con los cuatro excitantes combates que el filipino sostuvo con el mexicano, Juan Manuel Marquez.

“Decidí pelear con Tim Bradley de nuevo porque después de las dos peleas hay muchas preguntas de los aficionados”, comentó. “Decidí tener una tercera pelea para contestar aquellas preguntas y obviamente creo que él puede traer más acción al cuadrilátero por qué vimos en su última pelea que había mejorado mucho”.

Adry Torres