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Privatización de “Twitter” y la libertad de expresión

domingo, 1 mayo 2022 - Comentarios
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Redacción
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Elon Musk, el hombre más rico del planeta, ya es el dueño de Twitter, la plataforma de redes sociales de mayor influencia en todo el mundo.

Con una inversión de $44,000 millones de dólares, el magnate norteamericano reveló en principio que con la adquisición de Twitter lograría que esta plataforma se consolidara como el medio más efectivo para la libertad de expresión.

Con estas ideas, Musk se proyectaba como el principal abanderado defensor de este derecho universal, ya que consideró públicamente que la libertad de expresión es un imperativo social para una democracia que funcione.

Luego de adquirir los derechos como propietario, es que él  “se da cuenta” que la nueva empresa adquirida no prosperará ni cumplirá con ese imperativo social en la forma en que está estructurada, por lo que -según él- “esta debe transformarse en una empresa privada”.

Es decir, que la auténtica razón de la existencia de Twitter y por la que se ha hecho famosa como plataforma de comunicación pública será ahora privada, bajo el control personal de este multimillonario empresario.

Elon Musk es además el CEO, la persona de más alto rango de la empresa automotriz electrónica Tesla y de SpaceX, firma que diseña y fabrica cohetes y naves espaciales.

La libertad de expresión sin censura previa que hoy se observa en los internautas que usan a Twitter para comunicar sus ideas, comentarios y opiniones podría ser cosa del pasado.

El internet se inventó en 1969. Surgió de una necesidad de los Estados Unidos en crear una red de ordenadores que permitieran transmitir exclusivamente mensajes militares en caso de una conflagración con Rusia.

Mediante un protocolo identificado como TCP/IP, a esa red de comunicación se le llamó Arpanet o Arpa Internet.

Era la época en que el mundo sentía la necesidad de intercambiar ideas, opiniones y mensajes sin ser censurados, y sin necesidad de esperar la aprobación de quien dirige un medio de comunicación escrito, radial o televisado.

Esa oportunidad surgió a partir de la década de 1990, cuando se crearon las bases para la expansión global del internet con los códigos del World Wide Web (WWW), abriendo las puertas de la comunicación libre, y dando paso a diversas redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, Google, entre otras.

Con el nacimiento del internet como medio de comunicación de masas, se iniciaba la desaparición lenta y progresiva de medios informativos impresos (periódicos, revistas) y noticieros radiales, principales fuentes de ingresos de inversionistas en el área de la comunicación, periodistas, foto-reporteros y locutores profesionales.

El canadiense Herbert Marshall McLuhan (1911-1980), tenía razón al considerar su famosa teoría de que “el medio es el mensaje”. Con ello aseguraba que quien controla los medios, igualmente controla el mensaje.

McLuhan, filósofo y destacado catedrático de la comunicación, entendía que los medios de mayor influencia eran la televisión, las computadoras, o cualquier medio difusor de información.

Interpretando su teoría, podemos afirmar que McLuhan aseguraba que estos medios podían incidir directamente en la conducta y modo de pensar de los receptores; controlar y manipular a su antojo las opiniones y reacciones de ellos en detrimento de la libertad de expresión.

Hasta la llegada del internet y sus plataformas de comunicación global y libre, quienes poseían los medios tenían la oportunidad de poder controlar el mensaje ya que “no existe la información por la información”.

McLuhan tuvo la visión de no solo de vaticinar la desaparición de libros impresos, sino que pronosticó 20 años antes la llegada de la era digital lo que es hoy el internet.

Hoy en día, ya no es necesario ser un profesional de la comunicación graduado o no en una escuela o universidad para transmitir información noticiosa, social, religiosa, escrita, verbal o con imágenes.

Cada quien tiene la oportunidad de hacerlo a su estilo y forma a través de las redes sociales del internet y sus diversas plataformas, con mayor cobertura, sin edición y tomados desde sus celulares, informaciones y reportes que muchas veces se ven en necesidad de usar los medios tradicionales.

Sin embargo, este derecho universal de libertad de expresión y pensamiento, algunas de las más famosas plataformas de redes sociales han aplicado regulaciones directa e indirectamente que laceran en ciertas medidas estos derechos.

La Convención Americana Sobre Derechos Humanos, en su artículo 13, define el derecho a la libertad de pensamiento y expresión como la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole por cualquier procedimiento de su elección.

Pero dicho articulado estipula limitaciones y excepciones en sus incisos del 2 al 5. Señalan además que la libertad de expresión “no ha de estar sujeta a censura previa, sino a responsabilidades ulteriores”.

Ojalá y que los planes de privatización a la que será sometida la plataforma de Twitter por parte Elon Musk no sea el inicio de una estrategia ideada por quienes tienen el poder económico mundial, interesados en manipular la libertad de expresión o el libre debate de las ideas, tomando como punto de partida el más importante e influyente medio de comunicación internacional, como lo es Twitter.

 

 

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