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Phoenix vence a Lakers con un Booker fenomenal, Memphis sorprende a Jazz

lunes, 24 mayo 2021 - Comentarios
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Redacción
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Los Phoenix Suns tomaron ventaja este domingo en su serie ante Los Angeles Lakers (99-90) gracias a un Devin Booker magistral y una exhibición colectiva de energía, esfuerzo y derroche físico que ahogó a los actuales campeones de la NBA.

Booker, que hasta hoy no había jugado ni un partido de playoff, firmó un debut memorable en las eliminatorias con 34 puntos (13 de 26 en tiros), 7 rebotes y 8 asistencias.

El joven escolta atormentó una y otra vez a los Lakers, salió de todas las trampas y ayudas en defensa que le tendieron los visitantes, y fue un agitador incansable de la ofensiva de los Suns.

A su lado también sobresalió el pívot Deandre Ayton, que con 21 puntos y 16 rebotes (8 ofensivos) salió triunfal de su temible enfrentamiento en la pintura ante Anthony Davis y Andre Drummond.

Por parte de unos Lakers con poco brillo destacó LeBron James con 18 puntos (6 de 13 en tiros), 7 rebotes y 10 asistencias.

Los angelinos parecieron contar con una marcha menos que sus rivales y presentaron un penoso acierto desde el triple (27 % con 7 de 26 en tiros).

Marc Gasol no jugó ningún minuto para los Lakers.

Los Suns, que no disputaban los playoff de la NBA desde 2010, quedaron segundos en la Conferencia Oeste (51-21) y eso les llevó a medirse a los Lakers, que defienden el anillo obtenido en la «burbuja» y que lograron su billete para las eliminatorias tras conseguir un decepcionante séptimo puesto del Oeste (42-30) y eliminar en el play-in a los Golden State Warriors de Stephen Curry.

La serie entre los renovados Suns y los experimentados Lakers cuenta también con el aliciente del enfrentamiento entre LeBron James y Chris Paul, dos de los jugadores más importantes de la NBA en el siglo XXI, que además son amigos muy cercanos y que nunca antes se habían medido en los playoff.

UN COMIENZO ARROLLADOR

La puesta en escena fue vibrante y digna de los grandes duelos.

Con un toma y daca constante y sin parar ni un segundo, los Suns no escatimaron esfuerzos y subieron las revoluciones del partido desde el inicio con Chris Paul, Devin Booker y Deandre Ayton liderando la estampida.

Los Lakers no se quedaron atrás y Dennis Schroder en la dirección y LeBron James desde el perímetro con dos triples seguidos igualaron un arranque frenético y muy excitante (15-15 tras cinco minutos).

El conjunto local parecía decidido a acabar con los Lakers por agotamiento y Ayton, el amo y señor de la zona, puso la rúbrica con 10 puntos a un gran primer cuarto de los Suns (32-25).

Las estadísticas reflejaron perfectamente el baloncesto apabullante de los de Phoenix: anotaron el 58 % de sus tiros de campo, dominaron el rebote (15 por 9 de los Lakers) y anotaron 10 puntos en contraataque frente a ninguno de sus rivales.

Dos obreros de la cancha como Talen Horton-Tucker y Alex Caruso saltaron a la pista para equilibrar la electricidad de los Suns, pero 4 puntos seguidos de Dario Saric le dieron a los de Arizona su primera diferencia importante (38-27 después de dos minutos).

En ese momento llegó el momento más escalofriante del encuentro.

Paul se retiró lesionado en el hombro con enormes gestos de dolor y rodeado por jugadores de ambos equipos, pero afortunadamente pudo volver a la cancha poco después.

Los Suns parecieron quedar tocados por la ausencia temporal de su cerebro y Montrezl Harrell tiró de músculo y garra para reactivar a los Lakers y acercarles en el marcador.

Sin embargo, Booker, una constante pesadilla para la defensa de los Lakers, sostuvo de manera magistral a los Suns antes del descanso (53-45).

En la reanudación los Lakers insistieron una vez más en poblar la zona con Drummond y Anthony Davis, pero Booker se encargó de confirmar que el quinteto bajo y ágil de los Suns no tenía rival (65-53 con ocho minutos por jugarse).

Muy incómodos, los Lakers no terminaban de encontrar su ritmo en ninguna de las dos canastas, mientras que los Suns explotaban con éxito las sorprendentes carencias de los angelinos para defender el bloqueo y continuación.

En una de las incontables transiciones de los Suns, Mikal Bridges le sirvió a su equipo en el ecuador del tercer cuarto la mayor ventaja hasta el momento (71-56) tras un nuevo balón perdido de los Lakers.

Pero entonces apareció el orgullo de los de púrpura y oro.

Con las penetraciones de Schroder y la rabia de James, los Lakers consiguieron un parcial de 0-8 para no decir adiós al encuentro (71-64).

Los Suns no perdieron los nervios y, con un seguro de vida en los tiros libres como Booker, se mantuvieron por delante antes del último cuarto (81-68).

El escolta no echó el freno y sumó 5 puntos más nada más empezar el cuarto definitivo, pero James se echó a los Lakers a la espalda para mantener a su equipo con vida (86-77 tras tres minutos).

La tensión subió aún más cuando Cameron Payne de los Suns fue expulsado tras una trifulca con Caruso y Harrell.

Paul seguía jugando con evidentes problemas en el hombro, pero aun así fue capaz de anotar un canastón sobre Kyle Kuzma.

Al final, los Lakers no hallaron la chispa necesaria para orquestar una remontada de última hora y los Suns amarraron una victoria de gran valor con los rebotes ofensivos de Ayton y la serenidad en todo momento de Booker.

Los Suns y los Lakers se verán las caras el martes en el segundo partido de la eliminatoria, que se jugará también en Phoenix (EE.UU.).

Memphis Grizzlies sorprenden en casa de los Utah

Los Memphis Grizzlies, octavos clasificados de la Conferencia Oeste, sorprendieron a propios y extraños derrotando en el primer partido de la serie de primera ronda de playoffs a los líderes de esta dura conferencia, los Utah Jazz. Los dirigidos por Quin Snyder ahora se verán obligados a ganar el próximo miércoles, si no quieren viajar a Memphis con una peligrosa marca de 0-2.

La noche del domingo comenzó con el pie izquierdo para los Jazz, cuando confirmaron que Donovan Mitchell no sería de la partida debido al esguince de tobillo que viene arrastrando desde principios de abril (a pesar que el jugador había declarado horas antes que esperaba ver minutos en este Juego 1).

Ya en lo que respecta al trámite del partido, los Grizzlies apretaron desde el inicio a los locales; llegando incluso a tener una pequeña ventaja durante tramos del primer cuarto. Pero los de Memphis no supieron aprovechar las siete pérdidas que tuvieron los Jazz. Con un Mike Conley especialmente encendido (9 puntos en el primer período), Utah terminó el cuarto con una ventaja de 24 a 17.

El segundo período tuvo un lento comienzo de parte de los Grizzlies, que disminuyeron la intensidad defensiva mostrada en el primer cuarto, y permitieron a los Jazz alejarse por más de diez puntos. Pero la energía característica de los jóvenes dirigidos por Taylor Jenkins se volvió a hacer presente en los últimos minutos del período, y volvieron a obtener la ventaja en el marcador. Al llegar al medio tiempo, los de Tennessee sorprendían liderando 49 a 43.

En la segunda mitad Utah empezó a mostrar un mejor movimiento de balón y mayor acierto en sus tiros. Sin embargo, Dillon Brooks y Jaren Jackson Jr. salieron a dar la cara para que los Grizzlies lograran mantenerse arriba ante la embestida de los líderes del Oeste. Al llegar al descanso previo a los últimos doce minutos, Memphis lideraba 83 a 74.

El inicio del último cuarto no mejoró las cosas para los locales. La eficacia ofensiva de los Grizzlies fue arrolladora para los dirigidos por Quin Snyder, que ya debían hacer frente a una desventaja de 15 puntos. Pero un parcial de 14-5 para Utah los volvió a colocar en partido, a solo seis puntos de sus rivales; aunque debieron afrontar los últimos minutos del encuentro sin Rudy Gobert que fue expulsado por faltas.

A pesar de la ausencia de Gobert, las aparaciones de Bojan Bogdanovic y Derrick Favors dejaron a los locales a cuatro puntos por debajo de Memphis con un minuto de juego por delante. Diferencia que sería estirada a seis puntos en la próxima posesión de la mano de Ja Morant. Una vez más, Bogdanovic acercaría a los Jazz a solo tres puntos, y en la siguiente jugada una inteligente falta de Kyle Anderson impediría que Utah intentara el triple que podría haber empatado el juego.

Acto seguido: bandeja fácil para los Grizzlies gracias a un resbalón del defensor, y otra vez tres puntos de ventaja para los visitantes, con posesión para Utah. Con solo cuatro segundos en el reloj de juego, Bogdanovic intentó otro triple que le diera el empate, pero debió tirar muy forzado debido a la buena defensa de Anderson. Finalmente fue partido para Memphis con el marcador 112 a 109.

El máximo anotador del encuentro fue Dillon Brooks, que aportó 31 puntos, 7 rebotes, 2 asistencias, 2 robos y 2 tapones para la victoria de su equipo. Brooks se convirtió en el debutante en playoffs con más puntos anotados en la historia de los Grizzlies; superando la marca de 24 puntos de Marc Gasol. Lo siguió en anotación la estrella de estos luchones Grizzlies, Ja Morant; que también superó la marca de Gasol, con 26 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias.

Los jóvenes exteriores de Memphis fueron acompañados en primer lugar por Jonas Valanciunas, con 15 puntos, 12 rebotes y 3 asistencias. Y además por Kyle Anderson que además de sus 14 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias, destacó en la faceta defensiva con 6 robos (su máximo de carrera y de un jugador de los Grizzlies en playoffs), siendo vital en los minutos finales del partido.

Por el lado de Utah, el líder en anotación fue Bojan Bogdanovic con 29 puntos, 5 rebotes y 2 robos. Si bien el croata (nacido en Bosnia) falló el tiro final, si los Jazz tuvieron la posibilidad de empatar el juego fue en gran parte gracias a su labor. Además, el base Mike Conley tuvo su aporte con 22 puntos, 6 rebotes, 11 asistencias y 2 tapones.

Además, Jordan Clarkson registró 14 puntos (con un flojo 5 de 16 en tiros de campo), Derrick Favors sumó 12 puntos, y tanto Rudy Gobert como Joe Ingles anotaron 11 puntos. Pero la repartida anotación de Utah no fue suficiente para vencer a los enérgicos Grizzlies. Sobre todo con un pobre 25,5 por ciento de acierto desde el tiro de tres puntos.

Los 76ers vencen a  Wizards

No parecía un partido entre el primero contra el octavo. Lo que sí parecía estar claro es que ambos equipos, más que con el ansia de ganar, salieron al tapete con la mentalidad de no perder. Aroma a playoffs pero de verdad, y unos once mil aficionados enmascarados pero eufóricos en sus asientos, y testigos de un primera mitad en la que sendos quintetos no dejaron de tantearse y jugando a detectar los flancos débiles del rival.

Y entre tanto conservador, un rebelde. Ahí estaba Tobias Harris, que a todo se atrevía y casi todo le salía bien. Con los otros dos miembros del Big Three arrancando despacio, fue él quien tomó la batuta absoluta del ataque y la anotación en la primera mitad, yéndose por encima de los veinte puntos al paso por vestuarios.

De pívots ‘suplentes’

Las faltas pronto se convertían en un problema para Joel Embiid, pero Dwight Howard se encargó de que eso no supusiera un contratiempo. Saltó al parquet centrado y concentrado, e hizo lo que su homólogo Daniel Gafford en el aro contrario: defender con fuerza, dominar la pintura rival y finalizar sin fallo las acciones de pase y continuación.

Una falta dudosa sobre el center de los Wizards lo mandaba también al banquillo, pero entonces Alex Len sorprendía con tres acciones casi consecutivas forzando el 2+1 aunque no terminase de culminar desde la personal. El caso es que mientras los exteriores terminaban de coger el ritmo, la mayoría de los puntos se iban sumando poco a poco en las inmediaciones del metacrilato.

Las defensas zonales y el escaso movimiento off ball no permitían a Russell Westbrook y Bradley Beal imprimir el ritmo vertiginoso al partido que tanto les gusta y tan buenos resultados les ha ido dando en los meses finales de RS, algo que leía a la perfección Scott Brooks dando entrada y el control del esférico a Ish Smith para que éste hiciera lo que mejor sabe: provocar el caos y encontrar el sentido (y el aro) en su anarquía. Así, entre él, algún triple liberado de Bertans y un Russ que empezaba a encontrar huecos ante varias pájaras atrás en defensa de los 76ers, el partido llegaba sumamente igualado al descanso, con los Wizards venciendo por un punto (62-61).

Más ritmo, más intensidad, más pérdidas

En la segunda parte vimos un duelo completamente distinto. El ritmo se disparó, junto con la fiereza y la intensidad defensiva. El marcaje de los Wizards sobre Joel Embiid fue casi impecable durante toda la tarde a pesar de su impacto en el boxscore, pero los constantes 2 contra 1 dejaban por sistema a un jugador liberado de Phily, algo que el camerunés supo leer con acierto y sacar tajada de la situación.

Si Seth Curry se incorporaba a la fiesta y sacaba a relucir su muñeca encadenando un 5 de 6 en triples, Bradley Beal nos recordaba mucho de lo que le ha llevado a terminar como el segundo máximo anotador de la temporada regular. El escolta casi se olvidó del catch and shoot y se dedicó a penetrar hacia el aro una y otra vez; ni la gran defensa de Thybulle y Danny Green ni las ayudas de Embiid podían pararle, y Beal encontraba la bandeja y los puntos una y otra vez con un derroche inconmensurable de calidad.

Philly, mejor al cierre

El encuentro estaba tan igualado que parecía que el primer equipo que lograse una renta mínima, una horquilla de más de seis puntos en el marcador, podía llevarse la primera mueca de la serie. Y eso empezaron a hacer los 76ers al final del tercer cuarto.

Mientras Simmons se hacía gigante en defensa, los Wizards flaqueaban en lo psicológico (quizás fruto del cansancio de los play-in) y tomaban algunas malas decisiones que derivaron en varias pérdidas que los de Pensilvania convirtieron en canastas a su favor en transición. Mientras los locales hacían fluir el balón en sus manos, a los Wizards se les atragantaba una posesión tras otra, con Russ abusando del bote de espaldas cerca del aro y Robin López con repentinos complejos de Olajuwon que terminaban en ganchos erráticos, además de antiestéticos, que salían escupidos por el aro.

Beal seguía a lo suyo, pero los árbitros no le concedieron ni uno de los muchos ‘and one’ que el shooting guard reclamó (varios de ellos con razón). Embiid, por su parte, empezaba a encontrarse cómodo; un fade away por aquí, un triple por allá, y los 76ers que se metían en el clutch del último cuarto con una ventaja de diez puntos.

Pero si algo han demostrado estos Wizards, es que rendirse no está en su ADN del curso 2020/21. Bradley Beal forzaba una falta en ataque de Embiid a falta de 1:11 minutos con el marcador 116-121 en contra, lo que les daba posesión para colocarse a tres; pero el triple forzado de Bertans tras otra defensa exquisita de los de Doc Rivers acaba en air ball. Y con ello parecía morir el encuentro, aunque aun quedó tiempo para dos acciones más.

Primero la rapidez con la que Westbrook cometía falta sobre Ben Simmons para enviarle a la línea y que éste fallase sus dos tiros libres, y luego una penoso saque de fondo que hacía que Russ pisase (según los árbitros en revisión) sobre la línea de banda y perdiese la posesión, y con ello la última oportunidad de insuflar vida al encuentro.

Hay serie

Los 76ers vencían y Tobias Harris terminaba como el mejor jugador del encuentro con 37 puntos, un 15 de 29 en tiros y sólo dos pérdidas de balón, secundado por los 30 de Embiid gracias a su infalibilidad desde la personal (12 de 13). Por los Wizards, Bradley Beal firmó 33 puntos, 10 rebotes y 6 asistencias mientras que Westbrook aportó 16 puntos y 15 asistencias, pero entre ambos sumaron la terrible cifra de 12 pérdidas de pelota (seis cada uno).

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