Sin precedentes

Ante las pocas perspectivas de que prospere la enmienda 25, la atención está puesta en la posible puesta en marcha del que sería el segundo juicio político contra Trump.

El presidente fue sometido a uno a finales de 2019 bajo acusaciones de haber buscado la ayuda de Ucrania para conseguir información perjudicial sobre Hunter Biden, hijo del que entonces era únicamente un posible rival electoral y ahora es presidente electo.

El impeachment (la acusación formal) fue aprobado por la Cámara de Representantes pero en el subsecuente juicio el Senado lo absolvió, en febrero de 2020, con solo un voto republicano a favor de la condena, el del senador por Utah Mitt Romney.

La resolución presentada este lunes habla de las distintas ocasiones en las que Trump ha intentado deslegitimar las elecciones del pasado 3 de noviembre y lo acusa de amenazar “la integridad de un sistema democrático”.

“Con esta conducta demostró que seguirá siendo una amenaza para la seguridad nacional, la democracia y la Constitución“, dice el documento, que también menciona la llamada de Trump al secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, en la que le pidió que “encontrara” 11.780 votos para revertir los resultados de las elecciones en ese estado.

El artículo menciona además la sección 3 de la enmienda 14 de la Constitución que prohíbe a cualquier persona que haya participado en una “insurrección o rebelión” ocupar un cargo público.

El artículo, si el gobierno no adopta la enmienda 25, está previsto que se vote en la Cámara el miércoles. De ser aprobado, el caso pasa al Senado, donde se necesita una mayoría de dos tercios para condenar al presidente.

Nunca se ha alcanzado este punto en la historia de Estados Unidos y no hay indicios de que los demócratas puedan conseguir ese apoyo en el Senado, donde solo cuentan con la mitad de los escaños.

Calendario apretado

Una circular difundida por el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, establece el 19 de enero como la primera fecha en la que la Cámara alta podría empezar a considerar la resolución de impeachment, justo un día antes del cambio de gobierno.

Según las reglas de procedimiento del Senado, el juicio formal a Trump no podría empezar hasta la 1 de la tarde del 20 de enero -una hora después de que el presidente haya dejado la Casa Blanca- o incluso un día después.

Pero demócratas de la Cámara de Representantes han indicado que quizá no envíen los artículos de impeachment al Senado hasta que pasen los primeros 100 días de Biden en la presidencia.

Eso permitiría al nuevo presidente confirmar los miembros de su gobierno en las correspondientes audiencias del Senado y poner en marcha algunas de sus políticas clave, especialmente las relacionadas con el coronavirus, algo que tendría que esperar si el Senado está ocupado ya con el impeachment.

En este sentido, el presidente electo planteó este lunes una propuesta intermedia: que el Senado, que pronto estará bajo control demócrata, le dedique media jornada a cada asunto.

“Creo que es de extrema importancia que haya un esfuerzo real y serio por hacer que aquellos que participaron en la sedición y amenazaron vidas, cometieron actos vandálicos en propiedad privada y causaron grandes daños, rindan cuentas”, defendió.

¿Para qué seguir con el juicio?

No falta quien se pregunta para qué iniciar procesos tan complicados como la invocación de la enmienda 25 o el segundo impeachment si apenas queda una semana para el cambio de gobierno.

En este sentido, algunas voces demócratas y republicanas parecen más inclinadas por debatir y aprobar un voto de censura a Trump por los hechos del día 6.

La presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, se niega a elegir esta opción por considerarla insuficiente.

Quienes persiguen la idea del juicio político apuntan que el objetivo va más allá de sacar a Trump de la presidencia.

Si se le condena, el Senado también puede prohibirle ostentar cualquier cargo público en el futuro.

Además, perdería los beneficios otorgados a sus predecesores según la ley de Expresidentes (1958) que incluyen una pensión, seguro médico, un presupuesto para viajes de hasta US$1 millón y una serie de medidas de seguridad, todo ello pagado por los contribuyentes.

¿Es válido después del 20 de enero?

Expertos constitucionalistas no se ponen de acuerdo sobre si es posible que un impeachment avance al juicio en el Senado una vez que el presidente ya no esté en el poder.

El artículo II sección 4 de la Constitución dice:

“La Constitución le otorga al Congreso la autoridad para hacer un juicio político y retirar del poder al Presidente, Vicepresidente y todos los cargos civiles del gobierno federal de EE.UU. por traición, soborno u otros altos crímenes y delitos“.

Al no aparecer nada explícito sobre límites de fechas para llevar adelante el juicio político, juristas optan por interpretar los artículos constitucionales en uno u otro sentido.

“En este contexto, significa retirar [al presidente] del cargo y es una condena política”, le dice a BBC Mundo Greg Woods, profesor de Estudios Judiciales en la Universidad Estatal de San José (California).

“Dado que el presidente en ejercicio ha sido votado fuera del cargo a través de una elección legal, y quedándole poco más de una semana, la condena política del impeachment es irrelevante, ya no es necesaria“, sostiene.

“En lugar del impeachment, es más probable que veamos alguna forma de censura por el legislativo y/o posibles cargos criminales presentados por el Departamento de Justicia o en uno o más de los estados”, añade Woods.

Del otro lado, hay expertos que consideran que si la Cámara de Representantes aprueba acusar formalmente al mandtario mientras está en el poder, el Senado puede juzgarlo aunque ya haya abandonado el cargo.

Lo más probable es que no tengamos una respuesta definitiva hasta que se presente la situación y el asunto se dirima en los tribunales.

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