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Cómo protejerse de enfermedades durante una inundación

lunes, 11 septiembre 2017 - Comentarios
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Redacción
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Los habitantes de Texas atrapados en las inundaciones inusitadas provocadas por el huracán Harvey ahora se enfrentan a innumerables peligros para la salud.

El agua sucia que ha inundado la ciudad de Houston plantea el peligro más inmediato, dijo el Dr. Frank Esper, experto en enfermedades infecciosas de la Clínica Cleveland.

“Esas crecidas se contaminan con las aguas negras, porque las alcantarillas mismas están inundadas del todo y se desbordan por los desagües hasta las aguas estancadas alrededor y dentro de los hogares de las personas”, advirtió Esper. “Cada vez que una persona vadea para cruzar la calle e ir de un sitio a otro, o para llegar a un sitio más alto, se encuentran con unas cantidades de bacterias muchísimo más altas”.

No hay un sistema sanitario moderno
Pero más allá de esa amenaza a corto plazo, otros peligros y problemas médicos surgirán debido a la falta de servicios modernos tras el paso de Harvey, dijeron los expertos.

Es probable que el agua sucia en las áreas inundadas también esté contaminada con sustancias químicas y toxinas, a partir de una combinación de fuentes domésticas y comerciales, como las franquicias de coches y las plantas industriales, explicó el Dr. Georges Benjamin, director ejecutivo de la Asociación Americana de Salud Pública (American Public Health Association).

“En algún momento, incluso el agua que sale del grifo podría estar contaminada”, advirtió Benjamin. “Si bebe agua de un pozo, también podría contaminarse fácilmente”.

Estas son algunos de los principales riesgos y peligros para la salud que dejó Harvey:

El agua sucia provoca infecciones en la piel
No hay que beber el agua de las inundaciones para que sea un peligro para la salud, apuntó la Dra. Maria Torroella Carney, jefa de medicina geriátrica y paliativa de Northwell Health en New Hyde Park, Nueva York.

Carney, ex comisionada de salud del condado de Nassau en Nueva York, formó parte del personal de una furgoneta de atención médica durante la respuesta de emergencia al huracán Sandy en 2012.

“Al principio vimos muchas lesiones”, dijo Carney. “Abrasiones y laceraciones cuando la gente intentaba subir y moverse por áreas inundadas con maderas y clavos expuestos”.

Esas lesiones planteaban un riesgo sustancial de infección, gracias al agua sucia.

“Cuando no se tiene acceso a antibióticos o suturas, pueden ser letales para la gente”, dijo Carney.

Y Esper anotó que incluso las personas afortunadas que evitan los rasguños y los arañazos al final tienen un riesgo de infecciones en la piel.

“La piel se daña y se pone en carne viva tras tanta exposición constante al agua”, dijo Esper. “Las bacterias pueden encontrar esas fisuras y grietas microscópicas, y provocar infecciones de piel locales”.

Una buena atención de las heridas y la higiene de la piel se convierten en esenciales en situaciones como esta, apuntaron Esper y Carney.

Además, los trabajadores de salud pública probablemente estén distribuyendo muchas vacunas contra la hepatitis A y el tétanos, para prevenir infecciones graves que pueden resultar de las cortadas y rasguños expuestos al agua sucia, señaló Carney.

Esper advirtió que las personas que beben el agua de las crecidas, a propósito o por accidente, pueden desarrollar un desagradable caso de diarrea o vómitos.

Añadió que no anticipa que las enfermedades transmitidas por el agua graves, como la cólera o la tifoidea, surjan en Houston. “Simplemente no suceden aquí en Estados Unidos, y no es probable que este desastre las traiga”, dijo.

Pero incluso los casos leves de diarrea provocados por los norovirus transmitidos por el agua dejan a las personas vulnerables a la deshidratación, sobre todo dado el calor que hace en agosto en Texas, explicó Esper.

“Es un doble golpe”, dijo. “Una diarrea que puede conducir a la deshidratación, sobre todo en los más vulnerables: los niños pequeños y los adultos mayores”.

Benjamin dijo que las personas deben consumir solo agua embotellada o agua fresca provista por los trabajadores de emergencias, en lugar de intentar hervir el agua.

Las personas que toman regularmente medicamentos para tratar enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión o la artritis reumatoide se enfrentarán a un problema adicional, señalaron Carney y Benjamin.

“Cuando evacuaron sus casas, sospecho que pocos se llevaron sus medicamentos , así que la gente carecerá de sus fármacos”, dijo Benjamin.

Carney apuntó que gran parte de la respuesta de salud pública se enfocará en llevar a esas personas los fármacos que necesitan.

Lamentablemente, dijo Benjamin, la gente no siempre sabe la dosis exacta, o ni tan solo el nombre de los medicamentos que toman. Los trabajadores de respuesta de emergencias tendrán que realizar una estimación fundamentada de los medicamentos que esas personas necesitan hasta que se encuentren sus expedientes médicos, una situación que es potencialmente peligrosa.

Las miles de personas que viven ahora en refugios también tendrán que protegerse de las olas de virus y resfriados, dijeron los expertos.

“Estos virus respiratorios pueden llegar a una población confinada muy rápidamente”, dijo Esper. “Les encanta atacar a los más vulnerables”.

La furgoneta de emergencias médicas de Carney administró cientos de vacunas contra la gripe tras el paso de Sandy, comentó. Aunque es temprano en la temporada de gripe, los respondientes del Harvey podrían ser precavidos y hacer lo mismo.

La higiene manual básica también será importante para las personas en los refugios, aseguró Benjamin.

“Lavarse las manos es absolutamente esencial”, enfatizó Benjamin. “Si le digo a la gente que hagan una sola cosa, es que se laven las manos tras ir al baño o antes de comer”.

 

Las personas también afrontarán problemas emocionales o mentales, sobre todo los que ya tienen problemas de salud mental, dijo Carney.

“Había gente que quizá tenía problemas de salud conductual, y ese trauma desencadenó algunas cosas”, dijo Carney, al describir la repuesta al huracán Sandy. “Tuvimos que vincularlos con servicios que provenían de distintos lugares”.

Y por si todo esto fuera poco, la costa de Texas es una de las pocas áreas en Estados Unidos con un riesgo actual de transmisión local del Zika, un virus transmitido por los mosquitos que puede provocar unos devastadores defectos congénitos.

Según Benjamin, “hay Zika en la comunidad, así que hay que preocuparse por los mosquitos. Cuando el agua comience a bajar, habrá mucha agua estancada que ofrecerá criaderos sustanciales a los mosquitos”.

Esper anotó que hay precedentes de un aumento en las enfermedades transmitidas por los mosquitos tras un desastre natural. Después del huracán Katrina en 2005, la Costa del Golfo experimentó más casos del virus del Nilo Occidental.

El Zika “es algo de lo que obstetras y pediatras estarán pendientes” tras el paso de Harvey, dijo Esper.

A pesar de esos peligros, Esper cree que los equipos de emergencias están acudiendo a Harvey con mucha mejor preparación que tras el Katrina.

“Cometimos muchos errores y tuvimos muchos aciertos, pero aprendimos muchas lecciones de ese desastre”, dijo Esper. “Puedo afirmar que se están aplicando políticas bien establecidas basadas en esas lecciones. No veremos la misma cantidad de problemas que vimos tras el Katrina”.

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