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Los cambios del modelo económico

domingo, 27 noviembre 2016 - Comentarios
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Escrito por:

Miguel Ceara Hatton
Miguel Ceara Hatton

Economista, especialista en temas de desarrollo, macroeconomía y economía internacional. Autor de numerosos estudios, ensayos y libros sobre economía dominicana y caribeña. Fue director Coordinador Nacional de Desarrollo Humano en el PNUD, asesor de política comercial en la Cancillería, director de Comercio y Turismo en la Asociación de Estados del Caribe, y fundador y director del Centro de Investigación Económica para el Caribe (CIECA).

Con insistencia se ha escuchado a empresarios, políticos y economistas hablar de que el “modelo económico hay que cambiarlo”, “que está agotado”, “que no funciona”. Ahora bien, se ha visto poca argumentación del significado concreto de lo que expresa “cambiar el modelo económico” y no se sabe si todos entienden lo mismo. Esta Nota intenta ofrecer algunas pistas teóricas metodológicas de lo que significa cambiar el modelo económico.

¿Qué entendemos por un modelo económico?

Es la forma de cómo la sociedad se organiza para producir, distribuir el ingreso, acumular capitales, así como las instituciones subyacentes, que acompañan y permiten la reproducción de ese orden social en tiempo y un lugar específico.

Se necesita un enfoque de teoría económica para interpretar la realidad.

Para entender e interpretar el funcionamiento del modelo se requiere de un marco teórico que es la representación de la realidad en el pensamiento, el cual identifica las relaciones relevantes entre las variables, explica la reproducción material de la economía dominicana en el tiempo, lo cual nos refiere a la historia y reconoce la multidimensionalidad de lo social y donde lo social condiciona y se autonomiza de lo individual, es decir, lo social adquiere autonomía de la conducta individual sin dejar de reconocer que lo individualidad es importante. Esta visión nos lleva a un enfoque de teoría económica heterodoxa.

Por supuesto se supera teoría neoclásica. Desde la lógica teórica neoclásica es imposible hablar de un “cambio de modelo” a menos que se violen los supuestos que le dan consistencia lógica interna al paradigma. En efecto, para la teoría neoclásica el tiempo no tiene densidad, las trayectorias no existen, se comparan equilibrios intertemporales, se opera con un alto nivel de certidumbre, la sociedad se reduce a la suma de las partes y ni la sociedad ni las instituciones tienen autonomía ni influyen en las decisiones individuales (el supuesto de las preferencias es individual y autónomo del colectivo social) y el principal instrumento analítico es la relación entre la escasez (la oferta) y la utilidad (la demanda). Los problemas económicos se reducen a garantizar la capacidad autorreguladora de los mercados.

¿En qué consiste cambiar el modelo?

El orden o sistema social se define a partir de unas relaciones sociales de producción, distribución y acumulación de capital, que determinan un nivel de relaciones de poder, de desarrollo institucional y tecnológico, generando una dinámica de influencias y determinaciones recíprocas. Esas relaciones no tienen formas universales y adquieren formas específicas en los diferentes momentos (histórico) y países.

Un cambio no necesariamente implica un proceso evolutivo superior, sino que representan procesos de adaptaciones cuyo resultado dependerá de las relaciones y fuerzas sociales que empujen por el cambio. Además, los cambios a largo plazo reflejan conflictos en partes del todo (el orden) pero no necesariamente llegan a modificar la naturaleza del todo. Por lo tanto, cuando se habla de manera cotidiana de “cambio del modelo económico” no hay necesariamente una referencia a un proyecto revolucionario que modifica el orden social, sino que se refiere a cambios en la forma como se organiza la sociedad para producir y reproducir las condiciones materiales y las relaciones de poder e institucionales que le son funcionales.

Es decir se aborda un objeto de estudio muy complejo: en un momento dado se parte de un desarrollo histórico, cultural, tecnológico e identidad (decisiones tomadas en el pasado) que se proyectan en el presente y condicionan la organización de la producción (¿qué, quién y cómo se produce), la dinámica de distribución (¿quién se excluye y quién se apropia) y la asignación del excedente (en qué y en donde invierte) lo cual influye en las instituciones que refuerzan las relaciones de poder y que a su vez condicionan los medios de comunicación, la cultura y los valores, lo cual refuerza la organización de la producción. El resultado es la calidad de vida de la gente, el nivel de cohesión social y territorial. Este proceso no es unidireccional sino es complejo y es multidireccional

La cohesión social es la capacidad de la sociedad en general y del Estado en particular para asegurar inclusión social, garantizando un mínimo de calidad de vida a todos los miembros de la sociedad lo cual genera un sentido de pertenencia e identidad al colectivo. Mientras que la cohesión territorial, es el nivel en que la sociedad y el Estado son capaces de garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades independientemente de donde residan.

Los cambios del modelo pueden reflejar luchas en la preeminencia de sectores productivos, luchas distributivas, diferentes destinos de la acumulación de capital, cambios en las instituciones y relaciones de poder, así como cambios significativos en las políticas públicas que promueven determinado cambio estructural en el ámbito productivo, distributivo o en la acumulación, entre otros.

¿Qué características generales tienen estos cambios?

Analizando los cambios de la economía dominicana en los últimos 67 años he identificado cinco características importantes:

1)   Se trata de cambios de largo plazo, en el sentido que se gestan lentamente y una vez producido requieren tiempo para madurar. El largo plazo no es entendido en el sentido histórico sino en una perspectiva de desarrollo económico (más de un quinquenio).

2)   Generan transiciones socialmente “dolorosas” porque hay grupos sociales que ganan y otros que pierden. Hay grupo sociales que desaparecen o se deterioran como ocurrió en la transición de la economía azucarera (1980-1990) a los servicios, cuando los bateyes y San Pedro de Macorís languidecieron o con el levantamiento social de abril de 1984.

3)   En determinado momento son inevitables, especialmente cuando la reproducción del orden corre peligro. Esa inevitabilidad adquiere la forma de un “ajuste de mercado” a través de crisis macroeconómicas o en sectores productivos.

4)   Implican cambios en las relaciones de poder en la sociedad dominicana.

5)   Implican severas crisis (sociales y macroeconómicas) de transiciones donde la forma de superar las crisis determina los nuevos equilibrios sociales y económico en la pos-transición.

6)   No son procesos puros y más bien se producen de manera mezclada.

Tres elementos comunes

Del análisis de la realidad dominicana he identificado por lo menos tres elementos comunes en los cambios ocurridos desde 1950 en adelante:

  1. a) Las condiciones de constreñimiento de la balanza de pagos (la disponibilidad de divisas) ha sido el determinante en “ultima instancia” del producto y el empleo.
  2. b) El nivel de demanda agregada, particularmente las exportaciones, han determinado el nivel producto, el empleo y la tasa de acumulación de capital a largo plazo. La restricción no ha estado del lado de la oferta.
  3. c) Se ha observado una dinámica estructural permanente que genera pobreza y desigualdad, aun cuando cambia la lógica de funcionamiento del “modelo económico”.

Situaciones que explican la necesidad del “cambio del modelo”

A partir de este enfoque teórico metodológico he podido identificar por lo menos cinco situaciones generales que pueden generar un cambio en el modelo:

1)        Situaciones externas al país que provocan cambios irreversibles en la dinámica productiva, distributiva, de acumulación o en la institucionalidad subyacente. Veamos:

  1. a) Cambios tecnológicos que hacen irreversible un proceso productivo. Por ejemplo, el azúcar de maíz (líquida y cristalizada) contribuyó a desmontar la industria del azúcar de caña en la década del ochenta del Siglo XX.
  2. b) Cambios en las preferencias de los consumidores en el mercado internacional que desplaza la demanda de productos de exportación hacia sustitutos. Por ejemplo: disminución mundial del consumo de productos dañino a la salud o de alto contenido calórico (azúcar, café, cacao y tabaco).
  3. c) Cambios en reglas internacionales. Por ejemplo: el subsidio a la remolacha y al maíz en la década del setenta del SXX o la aplicación de las reglas de la OMC sobre el Acuerdo sobre los Textiles y el Vestido que desmontó el acuerdo multifibra en 2005 y que afectó las exportaciones de textiles de RD.

2)        Situaciones en la que el mismo esfuerzo produce cada vez menos resultados. Ejemplo es el caso de las políticas que aplicó Balaguer durante el período 1986-1990, intentando volver a un esquema de políticas públicas para promover la sustitución de importaciones y a una estructura productiva se había sido sustituida por los servicios.

3)        Resultados no deseados o no esperados al aplicar una determinada política pública. Ejemplo: el aumento estructural del coeficiente de importaciones durante la década del setenta en la sustitución de importaciones, que produjo una reducción del impacto del crecimiento de las exportaciones sobre el PIB y el empleo. Otro ejemplo ha sido un régimen de incentivos que no permitió el desarrollo de las exportaciones en la década del setenta con la sustitución de importaciones.

4)        Resultados que éticamente son inaceptables por la sociedad como la concentración del poder, el ingreso, la pobreza, la desigualdad, la calidad educativa, de la salud, etc.

5)        Situaciones de choques internos que producen cambios institucionales. Por ejemplo: la desaparición de la dictadura trujillista modificó importantes aspectos en la apropiación y destino productivo del excedente económico.

Los cambios del modelo económico

Sobre la base de este enfoque teórico metodológico se pueden identificar tres cambios de modelos y dos transiciones entre 1950-2016 que han determinado cambios en la organización de la producción, de la distribución del ingreso, en la acumulación de capital, así como en las relaciones de poder e institucionalidad que acompaña o subyace a esos procesos.

  1. El “Industrialización sustitutiva sin mercado” que culmina en 1959. La economía crece a una tasa de 5.8% promedio anual con un nivel de volatilidad relativamente bajo. El concepto “sin mercado” hace referencia a un proceso de acumulación basado en el uso arbitrario y coercitivo de los recursos del poder político (leyes).
  2. La transición postrujillista (1960-1967). La economía crece en 3.4% promedio anual con un muy elevado nivel de volatilidad.
  3. La “Industrialización sustitutiva con mercado” (1968-1981). La economía registra la más elevada tasa de crecimiento de las seis décadas con una relativa baja volatilidad. Se distinguen dos momentos: a) el período de los “12 años de Balaguer” cuando se registra el mayor crecimiento, pero en una dinámica que se autoderrota (aumentan los requerimientos dinámicos de importaciones por unidad de producto) y b) incluye los años de la “Demanda Inducida” 1978-1981, cuando se intentó modificar algunos aspectos en la distribución del ingreso, pero con la misma estructura productiva (en crisis) y fiscal, provocando una severa crisis presupuestaria y cambiaria.
  4. La “Transición hacia los servicios” de (1982-1991). Se registra la más baja tasa de crecimiento de las 6 décadas (1.8%) y una muy elevada volatilidad del crecimiento. Esta transición se divide en dos períodos: el primero correspondió al cambio en la estructura productiva (1982-1986), la cual fue la más profunda y en más corto tiempo que se registra en la economía dominicana en toda la historia republicana. En 4 años se desmontó la industria azucarera que había reinado por 100 años (1880-1980). También abarca el primer gobierno de los “10 años de Balaguer” el cual intentó una política económica contradictoria con los cambios que ya se habían producido en el modelo, generando la crisis económica más profunda que registran las estadísticas nacionales entre 1947 y 2014.
  5. La consolidación de la economía de los servicios que abarca desde 1992 hasta la actualidad. Se puede igualmente dividir en dos momentos: del 1992 al 2004 de gran dinamismo consecuencia de un ambiente internacional muy favorable (década del noventa) e incluye la crisis de 2003-2004, la cual no fue del “modelo económico” sino fue un fraude bancario que, si bien generó un deterioro general del nivel de vida de la población por afectar el 20% del PIB, no afectó la estructura productiva.

El segundo período empieza en 2005, cuando la economía dominicana fue afectada por factores internacionales y por situaciones internas de falta de competitividad internacional, produciendo una caída relativa en las fuentes de divisas, y un mayor endeudamiento público. A partir de 2010 hay algunos indicadores que muestran una reestructuración de los ingresos de divisas.

En otros artículos analizaré más detenidamente los cambios del modelo económico y sus implicaciones en RD.

@cearahatton

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